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2015: las cuatro esquinitas

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Alumnos y alumnas del Conservatorio de Bilbao, en concierto en la estación de Abando. Foto: Conservatorio J.C. Arriaga
Alumnos y alumnas del Conservatorio de Bilbao, en concierto en la estación de Abando. Foto: Conservatorio Profesional J.C. Arriaga

 

El balance de 2015 del editor de Klassikbidea

 

Joseba Lopezortega /

 

En Bilbao se nos ensancha el pecho cuando pensamos en nuestra ciudad, y es una costumbre arraigada bromear con la idea del botxo como capital del mundo. Hay que conocer la idiosincrasia y el sentido del humor y de la ironía que abundan por la Villa para comprender lo que esa fórmula quiere decir. Quiere decir que sabemos perfectamente que no somos el centro del mundo en nada, pero también que estamos orgullosos de algunas de las cosas que tenemos y que supimos crear y hemos sabido mantener, caso de la Sociedad Filarmónica, capaz en tiempos complicados de poner en su tarima en el mismo año a Sokolov o Bronfman, y caso de la BOS, sostenida exclusivamente a expensas de los recursos de Bilbao y el Territorio Histórico de Bizkaia.

Ahí está también ABAO-OLBE, que ha disminuido su velamen pero al tiempo está aumentando la calidad de su navegación, ahí están la BIOS o Behotsik, las bandas de Bilbao y Barakaldo y tantas otras, ahí el trabajo de tantos y tantas profesores y profesoras en conservatorios y escuelas de música, en formaciones de cámara… En el juego de las cuatro esquinitas es primordial comprender dónde está el centro, pero lo esencial es saber asumir cabalmente la dificultad y la grandeza de ocupar un espacio en los márgenes. Y ahí están Bilbao y Bizkaia por su propio músculo: no el centro del mundo, a ningún nivel, pero sí dignamente asentados en un escenario como el musical, muy grande y complejo y a veces penumbroso. Un poco de orgullo es perfectamente legítimo.

En 2015 hemos podido renovar creencias y esperanzas, ya que no fe; y hemos podido constatar que en Bilbao, o a veinte minutos en metro, o a una hora en coche o autobús, podemos disfrutar de una oferta musical globalmente notable, aunque coexistan en su construcción miradas audaces y temerosas, visiones cosmopolitas y otras catetas. Digamos que también en eso reside la diversidad, y soñemos que la diversidad siempre enriquece.

De las muchas cosas positivas que nos ha deparado 2015 creo que la renovación en el Conservatorio Juan Crisóstomo de Arriaga es una de las principales. No es un desdoro hacia la anterior dirección, que hizo su trabajo, pero la nueva está trabajando esforzadamente por dotar al Conservatorio de visibilidad y presencia ciudadana, acompasándolo con los tiempos de la comunicación, y por eso creo que merece un aplauso y un impulso. Apenas pude acercarme unos minutos a ver a los chicos y chicas del J.C. Arriaga tocando hace unas semanas en la estación de tren de Abando, pero fue un placer enorme verles, constatar su capacidad y su tesón, y también lo mucho que disfrutaban. Enhorabuena.

En Klassikbidea también hemos tratado de sumarnos al impulso que experimenta y debe experimentar la música clásica en Bizkaia. En 2015 hemos incorporado la ópera a nuestros contenidos, y hemos iniciado una experiencia que deseamos continuar e incrementar con distintas entidades e iniciativas como medio de comunicación colaborador, o diría “estrechamente colaborador”, dado que como es lógico colaboramos con todo cuanto podemos, y somos conscientes de hacerlo también cuando debemos mostrar nuestro lado más crítico.

En 2016 trataremos de continuar profundizando y ampliando el rango de nuestros intereses. Estamos muy contentos y orgullosos con la buena acogida y con la pequeña y responsable influencia que Klassikbidea tiene en el sector, subrayada también por elocuentes silencios, y desde luego estamos felices con nuestros lectores y lectoras, que han recibido muy bien el nuevo diseño de revista que pusimos en marcha en octubre y que nos impulsan y recompensan con sus visitas y lecturas. A todos vosotras y vosotros, eskerrik asko.

Como hace unos minutos me decía un amigo en un mensaje, 2016 es bisiesto y tendremos un día más para disfrutar de la música. Así sea. Urte berri on, feliz año nuevo.

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