JUAN CARLOS MURILLO
La Bilbao Orkestra Sinfonikoa presentó el pasado 8 de junio su temporada 2026-2027, articulada bajo el lema Basoa (bosque). Más allá del concepto elegido para acompañar visualmente la programación, la propuesta permite identificar con claridad algunas de las líneas de trabajo que la formación bilbaína ha venido consolidando en los últimos años: la combinación de excelencia artística, atención al patrimonio musical, apoyo a la creación contemporánea y una creciente presencia en distintos ámbitos de la vida cultural y social de Bizkaia.
Durante la presentación, el director general de la orquesta, Íñigo Alberdi, insistió en varias ocasiones en una idea que probablemente resume mejor que cualquier otra el espíritu de la nueva temporada: la consideración de la BOS como un auténtico servicio público. Una definición que encuentra reflejo en una actividad que va mucho más allá de los conciertos de abono y alcanza proyectos educativos, iniciativas sociales, actuaciones en distintos municipios del territorio y colaboraciones con las principales instituciones culturales del entorno.
Las cifras de la temporada ayudan a comprender la dimensión de esa actividad. Entre octubre de 2026 y junio de 2027, la BOS ofrecerá 34 conciertos de temporada articulados en 17 programas sinfónicos y 10 conciertos de cámara, con la participación de 45 directores, directoras y solistas invitados. El conjunto de la programación reunirá 46 obras, entre las que figuran un estreno absoluto —Oma, de María Eugenia Luc—, una recuperación patrimonial de especial relevancia —Guernica, de Paul Vidal— y una nueva entrega de ZinemaBOS con la proyección de E.T. acompañada por la interpretación en directo de la música de John Williams.
Vista en perspectiva, la programación mantiene muchas de las líneas maestras desarrolladas en temporadas recientes. Continúa la apuesta por directores que ya conocen bien la formación y han demostrado una especial sintonía con ella, se preserva el equilibrio entre el gran repertorio sinfónico y propuestas menos transitadas, y se refuerza la presencia tanto de la creación contemporánea como de proyectos vinculados al patrimonio musical y cultural vasco. Al mismo tiempo, la BOS sigue ampliando progresivamente su radio de acción más allá del concierto tradicional, reforzando una dimensión social y territorial que forma ya parte esencial de su identidad.
Reencuentros y debuts
En el terreno estrictamente artístico, la temporada vuelve a confiar en directores y directoras que han dejado una huella especialmente positiva en sus anteriores colaboraciones con la orquesta. Regresarán al podio nombres ya familiares para el público bilbaíno como Lorenza Borrani, Markus Stenz, Iván López-Reynoso, Eduardo Strausser, Pablo González, François López-Ferrer o Unai Urrecho, este último protagonista de una trayectoria ascendente que le ha llevado a desarrollar buena parte de su carrera reciente en Corea del Sur.

Entre todos ellos destaca especialmente el regreso de Juanjo Mena, titular de la BOS entre 1999 y 2008. Su reencuentro con la formación, previsto para los conciertos de octubre, constituye uno de los momentos más simbólicos de la temporada y permitirá volver a escuchar a una de las figuras que más profundamente contribuyó a definir el perfil artístico de la orquesta durante las primeras décadas del siglo XXI.
Junto a estos nombres conocidos, la temporada incorpora importantes debuts. El director y oboísta francés François Leleux, el violinista y director Fabio Biondi, una de las figuras más relevantes de la interpretación historicista europea, Nicolò Umberto Foron o Chloé van Soeterstède protagonizarán algunas de las nuevas colaboraciones previstas para el próximo curso.
La presencia de la voz será otro de los rasgos distintivos de la programación. La soprano Vanessa Goikoetxea inaugurará la temporada con los Vier letzte Lieder de Richard Strauss, mientras que el tenor donostiarra Xabier Anduaga ampliará horizontes respecto al repertorio con el que habitualmente se le identifica para adentrarse en la obra de Franz Liszt. A ellos se suman artistas como Sofía Esparza, Carmen Artaza, Mikeldi Atxalandabaso, Jeanne-Marie Lelievre, Marifé Nogales, Roberta Diamond, Emmanuel Franco o Fernando Latorre.

También el violonchelo ocupará un lugar destacado gracias a la presencia de dos intérpretes de referencia. Por un lado, el bilbaíno Asier Polo, una de las figuras más prestigiosas surgidas de la escuela musical vasca y protagonista desde hace décadas de una sólida carrera internacional, que participará precisamente en el reencuentro con Juanjo Mena. Por otro lado, el alemán Nicolas Altstaedt, músico de amplísimo repertorio y una de las personalidades más inquietas del panorama europeo actual. En el apartado violinístico destacan igualmente los nombres de Francesca Dego y Alexandra Conunova, así como la participación como solista de la propia concertino de la orquesta, Giulia Brinckmeier.
Como viene siendo habitual en los últimos años, la programación combina la presencia de artistas de amplia trayectoria internacional con la participación de intérpretes estrechamente vinculados al ámbito musical vasco, una fórmula que ha contribuido a definir la personalidad artística de la BOS en esta etapa.
Guernica, una partitura rescatada
Sin embargo, el proyecto que probablemente mejor singulariza la nueva programación es la recuperación de Guernica, ópera de Paul Vidal estrenada en París en 1895 y ambientada en la villa foral durante la Segunda Guerra Carlista. La iniciativa constituye una auténtica labor de rescate patrimonial y uno de los proyectos más ambiciosos emprendidos por la orquesta en los últimos años. Su recuperación permitirá devolver a los escenarios una partitura prácticamente desaparecida y redescubrir una faceta poco conocida del interés que determinados compositores franceses de finales del siglo XIX mostraron por la cultura vasca.
La presencia recurrente del Gernikako Arbola de Iparragirre añade un evidente interés para el público vasco contemporáneo. Con dirección musical de José Miguel Pérez-Sierra y puesta en escena de Pablo Viar, el proyecto se perfila como uno de los grandes acontecimientos culturales de la temporada y como una aportación significativa a la recuperación del patrimonio lírico olvidado.
La creación contemporánea también tendrá una presencia destacada. La BOS estrenará Oma, obra de María Eugenia Luc encargada por la propia institución e inspirada en el Bosque de Oma, e interpretará Das Eismeer del compositor bilbaíno Eduardo Soutullo, cuyo título remite al célebre paisaje ártico pintado por Caspar David Friedrich.
La temporada incluirá igualmente iniciativas destinadas a públicos diversos. Entre ellas destaca ZinemaBOS, ciclo ya plenamente consolidado fuera de los conciertos de abono y que en esta ocasión ofrecerá la proyección íntegra de E.T. con interpretación en directo de la banda sonora de John Williams, una propuesta especialmente atractiva para disfrutar en familia y para acercar la experiencia sinfónica a nuevos espectadores.
Beethoven, cámara y territorio
Otro de los hitos del curso llegará en junio con la celebración del bicentenario de la muerte de Beethoven, que contará con Javier Perianes en su doble faceta de pianista y director y con la participación del actor Eneko Sagardoy. La escritora Leire Bilbao contribuirá asimismo con distintas propuestas textuales a lo largo de la temporada.
Mención especial merece también la programación de cámara, una de las señas de identidad de la actividad artística de la BOS. Concebidos como un encuentro más cercano entre intérpretes y público, estos conciertos reunirán tanto a agrupaciones formadas por profesores y profesoras de la propia orquesta como a destacados invitados. Entre las propuestas anunciadas sobresale el recital de lied que ofrecerán el barítono Stephan Loges y el pianista Antonio Oyarzábal, con especial atención a compositoras inglesas y alemanas.
Más allá de la programación artística, la BOS continuará desarrollando una intensa actividad en el ámbito social y territorial. Bajo el paraguas de BOSkide proseguirán los conciertos en hospitales y residencias, mientras que la orquesta mantendrá su presencia en distintos municipios de Bizkaia como Orduña, Getxo o Gorliz. A ello se suman su participación en la Quincena Musical de San Sebastián, en el Festival Internacional de Santander y las colaboraciones habituales con ABAO Bilbao Ópera, el Teatro Arriaga, Musika-Música, Ura Bere Bidean o el Palacio Euskalduna.
Durante la presentación, Alberdi se refirió también a una cuestión que continúa marcando el presente y el futuro de la institución: la elección de una nueva dirección titular. Lejos de anunciar plazos concretos, el director general insistió en la voluntad de la orquesta de abordar el proceso con la reflexión y el tiempo que una decisión de esta trascendencia exige. La composición de la propia temporada parece responder a esa filosofía, combinando el regreso de directores ya conocidos con la incorporación de nuevas batutas y permitiendo así seguir explorando afinidades artísticas antes de afrontar una decisión llamada a marcar el rumbo de la BOS durante los próximos años.
La presentación concluyó con otro dato significativo: la orquesta ha alcanzado los 2.656 abonados, la cifra más alta de su historia. Un resultado que parece confirmar la buena salud de una institución que, temporada tras temporada, ha ido ampliando su actividad y su presencia social sin renunciar a la ambición artística.
Si la recuperación de Guernica simboliza la capacidad de la BOS para investigar, conservar y difundir patrimonio musical, los proyectos educativos, sociales y territoriales muestran su voluntad de acercarlo a públicos cada vez más amplios. La convivencia entre grandes nombres internacionales, artistas vascos de reconocido prestigio y jóvenes figuras en plena proyección vuelve a ser una de las características más reconocibles de una programación que combina apertura, arraigo y continuidad. Entre la excelencia artística y el servicio a la comunidad parece situarse, una vez más, el verdadero centro de gravedad de la temporada 2026-2027 de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa.










