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Fahmi Alqhai. Foto: © Javier Díaz de Luna
Fahmi Alqhai. Foto: © Javier Díaz de Luna

Deia, 27 de marzo de 2016

 

Asier Vallejo Ugarte /

Miércoles, 23 de marzo. Festival Bilbao Arte Sacro. Iglesia de la Encarnación. “Ecco l’Alba Luminosa”. Accademia del Piacere. Fahmi Alqhai, director.

Fahmi Alqhai, uno de los intérpretes más innovadores del momento en el mundo de la música antigua, decía en una entrevista reciente en la revista Scherzo que “no soy de los que quieren dinamitar el purismo, pero sí tengo necesidad de estar en varios frentes al mismo tiempo. Puedo estar en el terreno de los puristas sin problemas, pero puedo estar también en otro terreno no tan purista en el que me siento igual de bien”. El concierto que ofreció el miércoles con la Accademia del Piacere -cuatro violas de gamba, órgano y tiorba para la ocasión- como cierre del festival Bilbao Arte Sakratua se movió en el terreno del orden, de la mesura, de la contención, en el que marcan menos la diferencia que cuando se ponen agitadores y ponen los pelos de punta a esos puristas que creen que la música es una obra de museo en vez de un organismo vivo en constante evolución. Por eso, sin dejar de reconocer que las obras del concierto estuvieron impecablemente tocadas, ya que Alqhai y los suyos son unos verdaderos maestros en el repertorio del Seicento italiano, pudieron echarse en falta esa fantasía y esa frescura que son propias de sus interpretaciones más aplaudidas.

No hubo nombres estelares entre los compositores, apenas los hay en un XVII italiano enfrentado a tal multitud de estilos que las individualidades acaban por esfumarse, salvo la de Monteverdi, que si por algo se hizo notar en el programa fue precisamente por su ausencia. Aun así, la Canzonetta spirituale sopra la Nanna, de Tarquinio Merula, se elevó sobre todas las demás obras del concierto tanto por una cualidad hipnótica que no cuestiona la pureza del estilo como por el canto de suprema musicalidad que en ella lució la soprano Mariví Blasco: delicadeza, ternura y alma en su voz, nada que envidiar a la interpretación de Monica Piccinini y la Venexiana se puede ver y escuchar en Youtube.

Entre músicos de tanto nivel, Víctor Sordo y Jesús G. Aréjula pasaron más inadvertidos, pero Fahmi Alqhai nunca tocaría con cualquiera, así que habrá que recelar de las primeras impresiones y confiar en que puedan volver con otra energía junto a la Accademia del Piacere en una nueva aventura más radical y desafiante.

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