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Filarmónica: César Coca entrevista a Asís Aznar en El Correo

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El Correo: “Estamos abiertos a la coordinación de las entidades musicales vascas”

César Coca

Entrevista publicada en El Correo el 23 de junio

 

Asís Aznar, presidente de la Sociedad Filarmónica, cree que la música clásica está más obligada que nunca a crear públicos nuevos, algo a lo que el sistema educativo actual no ayuda. Y está convencido, también, de que la crisis puede propiciar la toma de decisiones encaminadas a una mayor coordinación de orquestas y entidades privadas que trabajan en este ámbito. «Nosotros estamos abiertos a todo si se llega a ese punto», dice el responsable de la institución musical más antigua del País Vasco, creada en 1896.

– ¿Cómo lleva una sociedad cultural privada y sin subvenciones este tiempo de crisis?

– Sobrevivimos. La gente sigue con incertidumbre y hay menos público en todas partes. Aquí también hemos registrado una caída en el número de socios.

– ¿En qué momento se empezó a acusar en mayor medida esa caída?

– En los últimos dos años. Desde entonces, hay un goteo que agrava un problema de otro tipo: que nuestros socios son gente mayor y eso nos obligaba ya antes a cubrir con nuevas incorporaciones las bajas debidas a fallecimientos, por ejemplo. La incorporación de jóvenes sigue siendo nuestra asignatura pendiente. Un acuerdo con la Fundación BBK nos ha permitido incorporar socios de menos de 30 años pagando la mitad de la cuota, pero ha tenido muy poco eco.

– ¿Qué hacer ante una situación así?

– No podemos estar doliéndonos de lo que pasa. Hay que perseverar. Por eso estamos abriendo la sociedad mediante acuerdos con colegios profesionales, profesores, la Universidad, etc. Si de verdad estamos empezando a salir de la crisis, eso tendrá reflejo también en la Filarmónica.

– ¿Y mientras llega ese momento?

– Mientras tanto, no vamos a bajar la calidad de los conciertos. Solo tenemos dos salidas: subir las cuotas y reducir el número de funciones. No queremos subir las cuotas en tanto siga la crisis, así que hemos optado por quitar un concierto de los que tienen orquesta, que son los más caros en cuanto a su contratación.

– ¿Está saturada la oferta de música clásica en Bilbao y su entorno?

– En las temporadas de abono de la Filarmónica, las dos orquestas y la ABAO hay un sector de aficionados que es coincidente. Por eso, deberíamos buscar un público nuevo. Hay un público potencial pero además sería precisa una mayor incorporación de la cultura a la educación.

– ¿Sigue habiendo gente que no va a los conciertos porque teme no entender lo suficiente?

– Sí, se sigue dando ese falso elitismo, ese temor de algunos a no entender, a estar fuera de lugar en un concierto. No es así. La música es un lenguaje emocional y lo primero que despierta es la emoción. Me gustaría romper con ese mito.

Medidas pero paso a paso

– El sector está en un momento de cambio, con interinidades en sus equipos directivos. ¿Es la hora de tomar medidas estructurales?

– Creo que lo mejor sería ir dando algunos pasos. Me gustaría que acertaran con el director de la Sinfónica de Bilbao (BOS). En la Sinfónica de Euskadi (OSE) parece que las cosas están encaminadas. No veo posible cambiarlo todo, pero sí avanzar algo, como le decía.

– La Diputación vizcaína lanzó la idea de una posible fusión de las orquestas, que luego fue públicamente desechada. ¿Se podría avanzar en el terreno de una mayor coordinación?

– Ya se ha hecho alguna vez. En los ochenta hubo un intento de coordinar a las instituciones relacionadas con la música, pero no fue operativo. Sería muy razonable empezar a coordinar las entidades que se dedican a ello. Nosotros estaríamos abiertos a todo si se llega a ese punto.

– ¿Es esencial para ello un impulso político que ahora no se ve?

– Visto desde fuera, no cabe duda de que sería muy interesante. Pero también le voy a decir que no sé muy bien cómo podría funcionar eso.

– ¿Manejan la posibilidad de abrir la institución organizando conciertos al margen de su programación, en espacios más amplios y posibilitando que asistan quienes no son socios?

– Hemos hecho fuera de aquí algunas cosas en los ámbitos del jazz y el flamenco. Meterlo dentro de la programación es otro tema… Y en cuanto a conciertos aislados, estamos trabajando en alguno, ahora mismo.

– Una entidad privada como la Filarmónica, ¿debe tener algún tipo de compromiso con los artistas jóvenes vascos?

– Históricamente, la Filarmónica se ha movido más con una conexión europea. Y si empiezas a usar criterios distintos, puedes encontrarte con desagradables protestas de los músicos a quienes no traes. Por eso debemos tener un criterio uniforme a la hora de incluir a artistas en la programación. Por otra parte, también los jóvenes se pueden llevar una desilusión si se les dice demasiadas veces que van a llegar y luego no llegan…

– ¿Y el glamour? ¿Cuánto pesa el glamour de algunos intérpretes a la hora de hacer la programación de una temporada?

– No se piensa directamente, pero luego sí tiene un impacto. Creo que en nuestros socios no influye tanto, pero qué duda cabe de que tienen un gancho.

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