Sociedad Filarmónica: Crítica de los cuartetos de Shostakovich por el Jerusalem Quartet

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El Jerusalem Quartet, en la Sociedad Filarmónica
MUNDO CLÁSICO: “Shostakovich: cuartetos en el S. XXI”

Joseba Lopezortega

Bilbao, 05 y 06/11/2013. Sociedad Filarmónica. Jerusalem Quartet. Alexander Pavlovsky, violín. Sergei Bresler, violín. Ori Kam, viola. Kyril Zlotnikov, violonchelo. Dmitri Shostakovich: Cuartetos de cuerda números 1, 5, 6, 12, 4, 8, 10, 11. Aforo: 930 localidades. Ocupación: 80 %

La Sociedad Filarmónica de Bilbao ha programado la interpretación de los cuartetos de cuerda de Shostakovich en cuatro sesiones, a desarrollar en dos temporadas consecutivas. En la 2013/2014 se ha iniciado el ciclo con la interpretación de los números –en orden de interpretación- 1, 5, 6, 12 y 4, 8, 10 y 11, y los restantes se escucharán en la temporada 2014/2015. Una propuesta muy atractiva, que va a suponer la primera interpretación integral de los cuartetos en la larga historia de la prestigiosa institución bilbaína.

La responsabilidad de protagonizar este hito ha correspondido al Jerusalem Quartet, que está centrando buena parte de su intensa temporada en estos cuartetos, e interpretando el ciclo completo en algunas contadas ciudades. Poliédricos, densos, exigentes para público e intérpretes, tradicionalmente expuestos a la controversia y elocuentes –e inagotables- si se relacionan con la sombría edad soviética de la Rusia del S. XX, los cuartetos son maravillosos en directo, sobre todo en una sala tan adecuada por dimensiones y acústica como la sala de la Filarmónica: música de cámara en un espacio que favorece la intimidad e intensidad tan necesarias a la paciente, obstinada edificación de este monumental ciclo sonoro, creado por un compositor estrechamente vigilado por una dictadura cruel y de ilimitadas prepotencia e impunidad. La interpretación de estos cuartetos implica transmitir una enorme energía liberadora, tanta como fue encerrada entre sus notas por el vigilado compositor.

Jerusalem Quartet quiere que las partituras fluyan y transmitan esa energía. Desde el inicio del cuarteto nº 1 todo el trasfondo político y buena parte del contexto biográfico de los cuartetos se diluyen en beneficio de la música, y permanecen como un mero entorno, como un contexto progresivamente alejado e incapaz ya de enmarcar las composiciones y menos todavía de explicarlas: Shostakovich y sus cuartetos lograron escapar a la historia, y ahora la historia no les es ni tan próxima ni tan necesaria, ni desde luego tan enriquecedora; lo mismo sucede con las claves personales del compositor. El tiempo transcurre inevitablemente. El ciclo del Jerusalem Quartet pertenece plenamente al siglo XXI.

Partiendo de la gran calidad individual de los cuatro instrumentistas, la compenetración y complicidad del cuarteto al abordar este repertorio es más conceptual e intelectual que intuitiva y emocional. Abren las puertas de cada cuarteto y lo recorren mostrando su vigencia, exponiendo su enorme riqueza y su vastedad, y su belleza musical, y el modo en que todos ellos son autónomos y a la vez piezas creadoras de una gran y homogénea geometría única, de un edificio musical en el que la arquitectura es más importante y poderosa que el color de las paredes y los retratos que cuelgan de ellas. Esa exigente pulcritud y cierta subsiguiente contención son aplicables tanto a los pasajes más claramente enraizados en el folclore judío como en los acercamientos del compositor al serialismo, a los movimientos más íntimos pero también a los de mayor fuerza expresiva. Son probablemente la principal característica de una propuesta sólida, que admite su inclusión entre los ciclos que hoy, a través de grabaciones, se pueden considerar de referencia. El cuarteto número 6 ó el 4 fueron ejemplares y el conjunto del trabajo, excelente.

El Jerusalem Quartet culminará el ciclo en la Filarmónica los días 22 y 23 de enero de 2015.

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