ABAO: un siglo de ópera en cinco títulos, 1. Cinco maneras de cantar

JUAN CARLOS MURILLO
Comienza una nueva temporada de ABAO y, con ella, vuelve ese pequeño ritual que conocemos bien quienes frecuentamos la ópera: mirar los títulos, los repartos y los directores, reconocer algunos nombres, descubrir otros y empezar a imaginar qué puede ocurrir cuando se levante el telón.
La temporada 2026-27 reúne cinco obras de cinco compositores fundamentales —Rossini, Donizetti, Verdi, Wagner y Puccini— escritas a lo largo de casi un siglo. No sabemos hasta qué punto ese recorrido responde a la voluntad, la oportunidad, la necesidad o simplemente a esa combinación de circunstancias que termina conformando cualquier programación. Tampoco importa demasiado. Las cinco obras están ahí y nos ofrecen una magnífica oportunidad para atravesar con ellas buena parte del siglo XIX operístico.
No necesitamos, por tanto, inventar el viaje. Basta con subirnos al que la temporada nos propone y prestar atención durante el camino.
Y será un recorrido con algunos saltos. Empezaremos en octubre con La traviata, retrocederemos en noviembre hasta Il barbiere di Siviglia, entraremos en enero en el universo de Die Walküre, volveremos en febrero al bel canto romántico de Roberto Devereux y terminaremos en mayo con Manon Lescaut. Quizá resulte incluso más estimulante que una ordenada lección de historia. Después de escuchar a Violetta tendremos que volver a Rosina; Rossini nos dejará ante Wagner; después de Wagner regresaremos a Donizetti y Puccini cerrará el viaje recuperando, curiosamente, una historia nacida en pleno siglo XVIII.
Cinco maneras de cantar
El primer hilo es inevitablemente la voz. No se canta igual a Rossini que a Donizetti, ni a Verdi que a Wagner o Puccini. Parece una obviedad, pero escuchar esas diferencias —en la escritura, en la relación con la palabra y con la orquesta, en la manera de construir el personaje— puede convertirse en uno de los grandes atractivos de la temporada.
La traviata nos situará de entrada ante una de las grandes paradojas del repertorio: una Violetta que necesita agilidad y ligereza, lirismo y expansión dramática, intimidad y capacidad para atravesar la orquesta. Jessica Pratt afrontará el personaje junto al Alfredo de Javier Camarena, dos cantantes bien conocidos por ABAO. Pero lo más interesante no será escuchar a dos grandes cantantes, sino qué Violetta y qué Alfredo serán capaces de construir.
Un mes después Rossini nos obligará a cambiar el oído. En Il barbiere di Siviglia, la agilidad deja de ser mero virtuosismo: forma parte del carácter, de la palabra y del ritmo teatral, de esa extraordinaria maquinaria cómica en la que música y acción parecen perseguirse constantemente. Leonor Bonilla, Andrzej Filończyk y Santiago Ballerini encabezarán un reparto al que corresponderá conseguir algo especialmente difícil: que una obra que creemos conocer de memoria vuelva a parecernos viva.
En febrero, Roberto Devereux nos llevará a otro lugar del bel canto. Entre Rossini y el Donizetti maduro han cambiado muchas cosas. La ornamentación puede convertirse ahora en expresión del conflicto y el canto adquirir un peso psicológico y dramático cada vez mayor. Tendremos, además, algunos reencuentros interesantes. Yolanda Auyanet, nuestra Maria Stuarda de la pasada temporada, será ahora Elisabetta; Iván López-Reynoso volverá al podio, e Ismael Jordi regresará a un compositor que ocupa un lugar importante en su trayectoria. Será interesante escuchar qué tiene este Devereux en común —y qué lo diferencia— de otros héroes donizettianos que conocemos en su voz.
Wagner nos habrá obligado entretanto a escuchar de otra manera. Voz y orquesta establecen una relación diferente, cambia nuestra percepción del tiempo y de la continuidad dramática y los personajes crecen dentro de una trama musical que apenas deja de transformarse. Die Walküre pertenece, además, a ese grupo de obras que hemos escuchado, estudiado y vuelto a escuchar durante años. El descubrimiento estará esta vez, al menos para quien firma, más en algunas de las voces que llegarán a Bilbao que en la propia obra.
Y finalmente Puccini. Entre el Rossini de Il barbiere y Manon Lescaut han transcurrido más de setenta años. La voz continúa siendo protagonista, naturalmente, pero su relación con la orquesta, la declamación y el flujo dramático ha cambiado profundamente. Michael Fabiano, a quien escuchamos la pasada temporada como Andrea Chénier, regresará como Des Grieux. Será interesante comprobar cómo se acomoda un instrumento que conocemos a una escritura y una sensibilidad diferentes.
Cinco compositores. Cinco maneras de cantar. Y cinco ocasiones para cambiar el oído.








