Sobre la música para piano de Schubert en Musika-Música

En Cámara/Miscelánea Por

Pablo Cepeda /

La imagen del compositor romántico consagrado a dar salida a todas las ideas y sentimientos musicales como si de una necesidad vital se tratara, adquiere con Schubert el rango de retrato. Su obra para piano, extensa y llena de tesoros no siempre bien conocidos se muestra con amplitud en los conciertos del festival Musika-Música 2016 y aquí aportamos unas notas sobre las obras programadas.

Nacido de padre maestro y músico aficionado Franz Schubert (1797-1828) abandonó tan pronto como pudo un camino dedicado a la enseñanza, y la vida sencilla, para instalarse en Viena y tratar de abrirse paso con grandes dificultades en la vida musical de la capital.

La composición para piano ocupó gran parte de la producción musical de Schubert, a partir del regalo de un piano (pianoforte de 5 octavas) por parte de su padre cuando el músico contaba con 18 años. En una vida caracterizada por la composición intensa, que en general no gozó del favor del gran público y que solo encontró el interés de los editores años después de su muerte encontramos un gran corpus pianístico que se extiende como un puente en el mundo del piano.

Schubert al piano. Gustav Klimt (1899). Cuadro desaparecido en la II Guerra Mundial.

 

Sonatas

Constituyen el arranque de este puente. Schubert fue el último gran compositor que frecuentó esta forma musical de manera prioritaria en su producción. Si Haydn, Mozart o Beethoven nos legaron respectivamente 51, 19 o 32 sonatas para piano, Schubert trabajó en 22 sonatas (11 de ellas completas) de las cuales sólo 3 fueron publicadas en vida del autor. La sonata navegaba hacia otras aguas donde autores como Brahms, Chopin o Schumann posteriormente no pasaron de su tercera sonata, o de una en el caso de Liszt en una forma mucho más libre y personal. A diferencia de Beethoven, quien con el discurrir de los años concibio la estructura de los movimientos de la sonata de una manera más alejada de los moldes al uso, Schubert, por el contrario se mostró más normativo en este sentido: su modelo de sonata constará de 4 movimientos. En ella el primer movimiento sigue la forma sonata y el final se atiene a la de rondó o rondó-sonata al mismo tiempo que el tiempo lento ocupa el tiempo II y el scherzo-trio el III.

De todas ellas, Miguel Ituarte interpretará 12 Sonatas (en orden cronológicamente variado) en los 6 conciertos que ofrece, todos ellos en la sala Werther, en una proeza musical de las que ya nos tiene positivamente acostumbrados.

Se suma a este repertorio Antonio Galera que interpretará la D 960.

 

Obras para piano a 4 manos

Que la primera obra conocida de Schubert (una Fantasía en Sol M) compuesta a los 13 años lo sea para piano a 4 manos adquiere un especial simbolismo al reparar en la importancia de la figura de Schubert en este campo. Probablemente nos encontremos ante la producción musica de mayor importancia en este género. Para Schubert, que contó con el interés y la amistad de un pequeño público (congregados en las célebres Schubertiadas), la búsqueda y el trato de amistad era un elemento esencial en su vida, y en las composiciones a 4 manos encontró según palabras de B. Massin “el lugar de intercambio y de diálogo amistoso, símbolo de la comunión fraternal en el seno de un mismo universo atractivo”

Marta Zabaleta y Miguel Borges ofrecerán varias de estas obras, entre las que destaca sobremanera la “Fantasía en fa menor D 940” dedicada a la princesa Caroline Esterhazy, cuya familia contrató varias veces los servicios de Schubert. Todo apunta a que ella, a quien Schubert conoció con apenas 11 años y que contaba con 20 en el momento del estreno de esta fantasía, fue su “amada inmortal”  y musa inspiradora. Podemos imaginar lo que suponía para Schubert el momento de tocar junto a la princesa, con quizás algún leve roce de las manos…pero lo cierto es que la enfermedad de Schubert y las diferencias sociales impidieron de una manera total cualquier posibilidad. Se trata de una obra muy trabajada por el autor y como tal ha sido reconocida a lo largo de los años.

Schubertiade. Autor: Julius Schmid (1897) Wiener Männergesang-Verein
Schubertiade. Autor: Julius Schmid (1897) Wiener Männergesang-Verein

 

Piezas líricas

Las dos series de Impromptus, Momentos musicales, los 3 Klavierstücke póstumos y el Alegretto en do menor integran este apartado, poco extenso pero no solo de primer orden sino fecundo en tanto sembró el terreno para las Romanzas sin palabras de Mendelssohn, Intermezzos y Caprichos de Brahms, o los Scherzos, Impromptus o Baladas de Chopin entre otros.

Abdel Rhaman El Bacha ofrecerá los 4 Impromptus D 899, colección que goza de una gran popularidad por su lirismo y también por qué no decirlo, por su presencia en la pequeña y gran pantalla en ficciones de época, muchas veces representando las aspiraciones de la juventud de la nobleza y burguesía que abrazaba esta nueva música como símbolo de la libertad y de la ruptura con los viejos moldes. Por su parte Miguel Ituarte interpretará el Allegretto en do menor D 915.

 

Fantasía del caminante D.760

Originalmente titulada Wanderer Fantasie es la única pieza de gran formato para piano a dos manos dentro de la obra de Schubert, excepción hecha de las sonatas.  Se trata de una pieza que sobrepasó según parece las  quien propias capacidades pianísticas del autor, de por si considerables, y que atrajo el interés de Liszt, hasta el punto de realizar una transcripción para piano y orquesta. Por otro lado es evidente el ascendiente de la obra schubertiana en la singular sonata en si menor del músico de Raiding.

La obra se basa en esta frase del lieder de Schubert: “Der Wanderer”, D. 493 y se halla presente en los 4 movimientos de la Fantasía, aunque es en el segundo donde se puede reconocer de manera más evidente. El Allegro con fuoco ma non tropo (Do M) se inicia con el ritmo preferido de Schubert, el dáctilo (larga-breve-breve).  El Adagio (Do# m)se desarrolla mediante variaciones, el Scherzo anticipa en su ritmo del movimiento homónimo del cuarteto “La muerte y la doncella”. El último movimiento, allegro, retoma el tema en la forma adoptada en el primer tiempo y pasa a una estructura fugada a 4 voces, llevando los requerimientos en cuanto al virtuosismo a las más altas cotas en la coda.

Carlos Goikoetxea y Miguel Ituarte abordan esta monumental obra en dos conciertos el sábado y el domingo respectivamente.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Otras entradas en Cámara

La hermosura se impone

  “Territorios” de El Correo: “La hermosura se impone” Joseba Lopezortega / 
Ir Arriba