Joseba Lopezortega /

 

El gran repertorio, el que normalmente se interpreta con grandes formaciones y en las salas de más aforo del Euskalduna Jauregia, es quizá el que primero atrae la atención de un público como el de Musika Música, un festival que hace del acercamiento entre música y gran público una de sus valiosas señas de identidad. Las salas más pequeñas, las que acogen programas de cámara o instrumentos solistas, son una oferta menos visible y, sin embargo, en ellas se pueden encontrar verdaderos tesoros, sobre todo en un año como este en el que el periodo abordado, básicamente el primer tercio del S.XX, ofrece una producción deslumbrante en forma de cuartetos, obra para piano, cámara o canciones en las que reposan en gran medida la diversidad y la profunda evolución de la música del periodo.

Estas son algunas recomendaciones:

Quartet Gerhard. Foto: Quartet Gerhard / ©Molina Visuals

 

Langsamer satz de Webern y Suite lírica de Berg, con el Quartet Gerhard. Dos obras muy diferentes, una romántica y tonal y la otra dodecafónica, que sirven para apreciar en un programa la evolución experimentada por la música para cuarteto en sólo unos años. También el Gerhard interpretará el magnífico Cuarteto numero 6 de Bartok, último de su importantísima serie -una de esas obras que seca la lengua- y el número 3 de Shostakovich. El Quartet Gerhard es una formación con la solvencia y la energía necesarias para ofrecer tamaño repertorio. En su calidad reposa buena parte del discurso camerístico de la edición.

El Artis-Quartett Vienna es un cuarteto experimentadísimo y también afronta una amplia mirada sobre la escritura para cuartero del periodo: obras de Berg y Ravel, Kreisler y número 8 de Shostakovich, y el número 4 de Zemlinsky y el imprescindible número 7 de Shostakovich.

Dos cuartetos, Voces intimae -el cuarteto de Sibelius- y el número 2 de Rachmaninov, y dos quintetos con piano, Shostakovich y Respighi, son las obras que interpretará Ensemble 442. Todo un menú.

Alfonso Gómez, pianista.Foto:  ©Annanou

 

En la programación para piano hay que llamar la atención sobre el asombroso repertorio que hará Alfonso Gómez a las 17 horas del sábado, en la sala A4. Vean: Ocho preludios de Messiaen, Minueto antiguo y Valses nobles y sentimentales de Ravel, Variaciones Op. 27 de Webern y Fantasia Bética de Falla. Alfonso Gómez es un estupendo pianista. Asombra el ejercicio de estilo y ductilidad necesario para este programa, con esa maravillosa Fantasía de Falla que simplemente hay que tratar de escuchar en directo.

Eduardo Fernández también realizará una verdadera exposición de sus facultades, con los exigentes Estudios op. 39 y la Sonata número 2 de Rachmaninov y la número 6 de Prokofiev. Ivan Martin, Rubén Fernández Aguirre o Judith Jauregui se suman a una nómina de pianistas que es, a priori, de lo más sobresaliente de la edición.

Las canciones del periodo son maravillosas. El barítono Christopher Robertson y el pianista Rubén Fernández Aguirre ofrecen dos programas bajo el nombre “The English Songbook”, bajo el que agrupan canciones de Quilter, Britten, Vaughan Williams o Finzi. Por su parte, Olatz Saitua y el pianista Francisco Poyato se asoman al reto de hacer canciones de autores tan sugerentes y distintos como Schoenberg, Poulenc, Guridi, Ravel, Falla, Korngold o, cómo no, Zemlinsky, sin duda una de las más apasionantes figuras del primer tercio del S. XX y creador de excelentes canciones.