Joseba Lopezortega / 

 

A lo largo de los años, Kantika se ha impuesto como una de las marcas corales más conocidas y prestigiosas del ámbito coral vasco,  específicamente como coro juvenil, cosechando numerosos reconocimientos en citas internacionales. Basilio Astúlez (n. 1975), su director y principal artífice, ha elaborado para la agrupación un estilo reconocible y alegre que derrocha vitalidad y que atiende un repertorio muy amplio y cuidadosamente desprejuiciado: un canto de colores.

 

(Sigue bajo la fotografía)

Kantika Korala.

 

 

Kantika Korala cosechó el pasado mes de septiembre un importante premio en Rímini,  compitiendo junto a otros 15 coros de distintos países, ¿siente que su trabajo es suficientemente reconocido en el plano local?

Es difícil valorar este aspecto. Como suele suceder en estos casos, a veces tenemos la sensación de que nuestra labor es más conocida y reconocida en el extranjero que en nuestra propia tierra o incluso en nuestro pueblo. Eso puede ser también porque tendemos a descuidar el aspecto local de nuestro trabajo y podemos llegar a ser unos desconocidos para nuestros vecinos. Necesitamos también del apoyo y respaldo de nuestras instituciones para que apoyen e impulsen nuestra difusión en casa y entre los nuestros y poder ser, con toda la modestia del mundo, embajadores de nuestra tierra y nuestra cultura siempre que viajemos al extranjero.

45 niñas y 5 niños en Rímini. Las niñas copan los coros, ¿a qué se debe? 

Quizá se deba a que las enseñanzas artísticas, la danza, la creación, el arte, son mayoritariamente femeninos, al menos en la parte más ancha de su pirámide. Aunque nuestra sociedad ha avanzado en muchísimos aspectos, los roles masculino y femenino siguen estando muy marcados y definidos y determinan en gran medida la educación y el ocio de nuestros niños y niñas, relegando la educación musical a un nivel quizá no demasiado alto en sexo masculino. A ello se suma que el canto es a su vez la más femenina de las disciplinas musicales en comparación con muchas enseñanzas instrumentales por lo que nuestros chicos salen perdiendo de manera doble.

Tradicionalmente los coros infantiles eran coros de niños y las niñas no cantaban, ¿cree que cantan distinto? ¿Afecta el sexo al color del coro?

Es un hecho que la vocalidad del tiple varón es diferente a la de la niña, y en ello hay una respuesta física y muscular. La voz blanca masculina tiene un color propio, rico y cubierto, muy fácilmente reconocible y a su vez muy bien valorado en países como Alemania o Inglaterra en los que algunos coros de voces blancas masculinas son aclamados y muy bien considerados desde hace cientos de años.

Impulsar un coro como Kantika a lo largo de casi 20 años es un gran esfuerzo continuado, su visión debe coincidir estrechamente con la del Conservatorio de Leioa y supera varias legislaturas.

Le debemos muchísimo a la dirección de nuestro centro que desde el inicio apostó por este proyecto y lo sigue haciendo a día de hoy con la misma energía y ganas que hace 20 años. Sin ese apoyo nada de lo logrado hubiera sido posible, no me canso de decirlo porque así lo siento.

¿Qué papel juega el repertorio clásico en las actividades de Kantika?

Kantika quiere ser un coro heterogéneo en el que quepa la música de todas las épocas y estilos. Es fundamental que nuestros cantantes conozcan los madrigales o la música sacra del siglo XVI y disfruten de los autores románticos, así como del folklore propio o ajeno y de la música contemporánea más vanguardista. Busquemos recursos para interpretar todos estos estilos con rigor y cariño y transmitamos a nuestros cantantes sus contextos, sus historias, sus países, todo ello como una manera de enriquecimiento y disfrute.

¿Cree que su trabajo en un repertorio abierto a todos los públicos (coralistas vestidos de colores, canciones pop…) dificulta que se perciba una dimensión más clásica del coro?

Lo encuentro totalmente compatible. Pienso que la calidad y la heterogeneidad pueden ir de la mano y admiro que el coro pueda defender con energía un Palestrina policoral y un rítmico arreglo de una canción de Beyoncé. En Rímini Kantika interpretó Hans Leo Hassler,  Einojuhani Rautavaara y música tradicional de Euskal Herria y el jurado elogió la riqueza del repertorio elegido y la solvencia del grupo al abordarlo. Esa podría ser la esencia de nuestro grupo y nuestro fin máximo.

La plasticidad de sus propuestas, su dimensión escenográfica, ¿hace a Kantika un coro especialmente capacitado para hacer escena? ¿Trabajan la ópera?

Intentamos integrar el movimiento y sus posibilidades en la concepción e interpretación de la partitura musical lo que hace que sea un grupo muy receptivo y abierto a todo tipo de propuestas escenas. Hemos tenido la suerte y el privilegio de trabajar con varios coreógrafos y maestras de escena y de colaborar regularmente en la temporada de ópera de ABAO, lo que enriquece aún más la la visión y experiencia de nuestros cantantes.

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La apuesta de Kantika por el color contrasta con la habitual vestimenta negra de los conciertos de conservatorio, ¿simboliza ese color una visión sobre cómo abordar la enseñanza musical?

Sí. Una visión alegre, variada, actual, divertida. Pretende poner una nota de color en un mundo tradicionalmente visto en blanco y negro y llevar ese color a la concepción misma del concierto y a la actitud de los cantantes al abordarlo intensificando al máximo la relación de comunicación y feedback con el público.

Kantika es su marca más conocida, pero hay otros coros en la órbita, ¿marcan un itinerario hasta la madurez como coralistas?

Tratamos de poder atender y responder a las diferentes etapas vitales de nuestros cantantes, desde los coros semillero que se inician con 8 años hasta San Juan Bautista Abesbatza, formado por 35 jóvenes de entre 18 y 28 años, formados en su gran mayoría en Kantika. Aún así, el concepto de madurez está ya implícito en el coro infantil y en su recorrido, tratando que nuestros cantantes la logren con experiencias, música, conocimientos musicales y vocales cuando aún no hayan alcanzado la mayoría de edad. A diferencia de muchas escuelas corales, en las que el coro infantil es el campo de entrenamiento para los coros adultos, en nuestro caso el núcleo fuerte del trabajo reside en este grupo, en su desarrollo y actividad artística al máximo nivel.

¿Cree que las escuelas y conservatorios crean melómanos?

Es nuestra responsabilidad que así sea. Me gusta pensar que muchas de nuestras chicas y chicos no querrán o podrán dejar de cantar nunca allí donde su vida adulta les lleve y saber que ese amor por la música se desarrollo en el Conservatorio de Leioa y en Kantika. Ése es uno de los motores de mi trabajo.

Desde su perspectiva disfruta de una posición fantástica para evaluar la enseñanza de la música en la enseñanza obligatoria. También en escuelas y conservatorios.

Siento que ahora más que nunca la música es fundamental en la educación de nuestros niños y niñas. No recuerdo un momento en 25 años de director en la que vea más importante que canten, que descubran la música, que se comuniquen y relacionen a través de ella, que sepan lo que es pisar un escenario, porque no querrán bajarse nunca de él. Aún hoy me emociono con sus comportamientos como grupo, con el valor del coro como elemento intergeneracional e integrador, como espacio protegido y mágico, como un pequeño milagro.

El País Vasco siempre ha tenido fama de disfrutar de buenos coros, ¿comparte esa opinión? ¿Cree que es una fama realista?

La tradición y el bagaje son innegables, así como la enorme riqueza de nuestro folklore y la gran labor realizada por tantos y tantos compositores en torno a nuestra música. Aún así creo que toda esa tradición y predisposición social favorable hacia la música coral deben actualizarse y nutrirse de nuevas propuestas y savia nueva.

El debate en torno a un coro profesional en Euskadi está en el aire hace mucho tiempo

No existe un coro profesional en Euskadi, ¿no parece la consecuencia natural de un sistema que produce muchos y muy preparados cantantes?

Así lo creo. Parecería la culminación natural de un país que canta y que tiene  en su folklore una de sus mayores riquezas. Así sucede en todos los países bálticos y escandinavos en los que el canto coral es una manera actual y visible de comunicarse, relacionarse y potenciar su cultura y su esencia. Este debate en torno al coro profesional en Euskadi está en el aire hace mucho tiempo y falta que nuestras instituciones lo comprendan y hagan suyo.

Kantika lleva la marca Leioa a muchos lugares, ¿y la marca Bizkaia, o Euskadi? ¿Tienen relaciones a ese nivel? Lo comento porque no siempre los embajadores del Territorio o del País deben ser cocineros, ¿no cree?

Jajaja, muy buena reflexión. Creo que es bueno que diferentes agentes culturales compartamos esa labor de embajada o representación y que la música coral pueda también llegar a ser un fenómeno de masas, disfrutado por la sociedad de mnera mayoritaria y fácil, identificándose de manera natural con aquellos que la representan.

¿Qué niños y niñas entran en Kantika? ¿Deben estudiar en el conservatorio de Leioa?

Sí. La gran mayoría de cantantes del coro son alumnas del conservatorio de Leioa que optan por formar parte del coro completentando así de esta manera su educación musical. Existe aún así la posibilidad de que cantantes de otros lugares puedan acceder al coro, es una entidad abierta.

Kantika es conocido y reconocido como un coro infantil, ¿dentro de qué límites de edades se encuentran sus miembros? 

Entre los diez años y los dieciocho, si bien la media de edad es de trece-catorce años. En certámenes y concursos es dieciséis la edad máxima establecida para cantantes de coro infantil y esta norma suele mantenerse de manera regular en la mayoría de eventos del circuito internacional.

¿Se puede concebir que un niño o una niña canten y ensayen en un coro sin una militancia familiar sólida? ¿Qué papel juegan las familias en Kantika?

Fundamental. Consideramos básico explicar al entorno al detalle nuestro proyecto, nuestro funcionamiento, pero también nuestra visión y misión. Tratamos de cuidar e informar al máximo a las familias ya que de alguna manera esta actividad entra en sus vidas condicionando su ocio familiar y su organización.

¿Qué sería de nuestra sociedad si las familias dedicaran a la cultura la cuarta parte del esfuerzo que dedican al deporte escolar? ¿Percibe más intereses hacia la música ahora que en los inicios de Kantika?

Es difícil responder. Sé que las cosas han cambiado, que nuestros niños y niñas no son iguales a los de hace veinte años. Soy optimista por naturaleza y trato de aplicar esta actitud cada día en mi trabajo y en mi relación con los cantantes. Estoy muy orgulloso de ellos y de que en su vida el coro ocupe una posición tan prioritaria. Si esto y sin que en su casa compartieran esta visión, nada de lo que hacemos hoy sería posible.

Tras cosechar éxitos y reconocimiento, ¿qué horizonte se autoimpone para el futuro?

Esperamos que el nuevo año llegue cargado de buenas noticias y mucha música. Nuevos proyectos y aventuras se están gestando ya para este mismo curso, algunas de ellas de gran envergadura y que esperamos poder confirmar próximamente.