Erik Nielsen. Foto: BOS.

Nora Franco Madariaga/

La Bilbao Orkestra Sinfonikoa presentaba ayer su programación para la temporada 2017-2018 y lo hacía no sólo para los medios sino para todo el mundo en directo a través del streaming y las redes sociales, lo que parece expresar una intención de modernidad y de avance que también se deja traslucir en los distintos programas de la próxima temporada.

La renovación de Erik Nielsen como titular de la BOS por otros tres años abre el camino para un proyecto musical y artístico a más largo plazo que parece despuntar ya de cara al próximo año con una presencia más constante del maestro titular, que dirigirá 8 de los 17 conciertos de abono. Él mismo explicaba ayer en la rueda de prensa con entusiasmo y buena dosis de implicación el contenido de la programación, haciendo hincapié en obras de estreno, dedicados solistas y jóvenes directores que llegan con el claro espíritu de dar algo de aire fresco a la nueva etapa.

Y ciertamente así lo parece. En los conciertos de la próxima temporada podremos encontrar con frecuencia compositores contemporáneos como Rautavaara, John Adams, Marhulets, Pärt, Erkoreka, Torres o Luis de Pablo –de quien incluso se estrenará una obra– compartiendo programa con los eternos Mozart, Beethoven o Mendelssohn, en un obvio intento de contentar a los diferentes públicos. Sin embargo, incluso dentro de los “clásicos” nos sorprenderán obras poco programadas de Dukas, Bruch, Haydn o Ravel, o las revisiones de obras más conocidas a través de los ojos de jóvenes músicos como la soprano Hanna-Elisabeth Müller, el pianista Benjamin Grosvenor, el violinista Ray Chen, el trompetista Pacho Flores o el director Johannes Debus.

Otro punto destacable será la música francesa –y más concretamente su conexión con la música vasca– como hilo conductor de toda la temporada, dejando atrás la figura de Brahms y las estructuradas sinfonías para adentrarnos en una visión más sutil y más contemporánea a través de autores como Arriaga, Pierné, Saint-Saens, Laló, Berlioz, Dukas y Ravel y otras formas musicales más flexibles.

La nueva temporada, en la que no faltarán además un ciclo de cámara bien nutrido, la presencia en tres títulos de ABAO y otras citas habituales como Musika-Música, llega con un cierto aire renovador que parece soplar en la buena dirección.